Un cliente acude a un diseñador sabiendo que necesita una nueva visión de la marca. Decide descartar o remodelar una imagen segura y familiar porque con el paso del tiempo ha desarrollado una idea mejor de sus puntos fuertes y débiles, así como una idea más exacta de hacia dónde debería ir su negocio.
Un rediseño de imagen implica tener en consideración las siguientes consideraciones:
- ¿tiene la identidad antigua valores que deben ser preservados?
- ¿serán reticentes los empleados y los clientes del cliente?
- ¿se pondrán a la defensiva cuando se les presente algo nuevo?
- ¿cuánto riesgo está dispuesto a aceptar el cliente?
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