Cuando se dibuja un espacio cerrado para dar a entender que lo que nos interesa indicar es el espacio que encierra el signo, lo rellenamos al azar, pero de manera uniforme, hasta crear un interés visual sobre esta zona. Rellenándolo se pretende crear un distanciamiento visual entre el interior y el exterior del signo. Estas características dadas a una superficie se denominan textura y es una de las tantas maneras de sensibilizar una superficie.
Cada textura está formada por multitud de elementos iguales o semejantes, distribuidos a igual distancia entre sí, o casi, sobre una superficie de dos dimensiones y de escaso relieve.
La característica de las texturas es la uniformidad, el ojo humano las percibe siempre como una superficie. En las texturas se pueden estudiar los fenómenos de rarefacción y de densificación. También se pueden hacer experimentos de mimetismo, es decir, se pueden descubrir distintos grados de visibilidad de una textura en otra, por superposición total o parcial.
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